Por el interés te quiero..

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En estos tiempos que nos ha tocado vivir, es muy frecuente que nos demos de bruces con situaciones bastante desagradables, en las que alguien que en los buenos momentos se ofrecía a ayudarnos, ser nuestro mejor amigo y jurarnos amor eterno, de repente parece que desaparece.

Desde luego es una conducta que puede resultar treméndamente frustrante para el que la padece que, cuando más lo ha necesitado, se ha dado cuenta del vacío que contenían esas promesas que se llevó el viento.

Pero como todos a nuestro alrededor nos dan consejos sobre la necesidad de mantener y ampliar nuestra red de contactos, será bueno en estos casos hacer una pequeña reflexión de cara a no dejarnos abatir por la soledad que sentimos y que podamos seguir nuestra vida de la mejor manera posible: no hay un camino fácil para salir de una situación difícil.

Si nos hemos quedado sin trabajo en una época en la que millones de personas pasan por lo mismo, evidentemente no resultará sencillo volver a conseguir un puesto. Eso sí, lo mejor que nos puede ocurrir en ese escenario es depender de nosotros mismos.

Cierto que la primera reacción ante el shock del desempleo es la búsqueda compulsiva de un remedio rápido: hacer a toda prisa nuestro currículum, enviarlo a discreción a todas las ofertas que veamos y llamar a todas aquellas personas que pensamos pueden mover hilos para “enchufarnos”.

¿Alguna vez nos hemos parado a pensar que en estos momentos a esa misma persona que le pedimos ayuda se la están solicitando otros muchos? Son demasiados compromisos a cumplir, hay que tener mucho poder y/o influencia para poder hacer tantos favores.

De ninguna manera esa avalancha de peticiones ha de servir como excusa para que estas personas nos ignoren y no contesten a nuestros mails y llamadas. Deberían ser honestos y decirnos que no pueden hacer nada por nosotros. Pero en cualquier caso, hacerse ilusiones sobre lo que alguien nos dijo en el pasado, no parece una solución eficaz para el hoy y el ahora.

Así pues, tomemos las riendas y definamos lo que pretendemos hacer para salir de nuestro problema sin ayuda. Es difícil, pero desde luego deberíamos ser los únicos que no nos abandonásemos a nosotros mismos porque, si ni siquiera yo me esfuerzo por mejorar mi estado ¿es justo que quiera que otros lo hagan?

Una vez que hayamos puesto en marcha un plan en el que seamos los únicos protagonistas, si por casualidad, fortuna o lo que fuere conseguimos que alguien nos de un empujón, siempre que este empujón no sea para tirarnos a un pozo será estupendo. Pero los primeros pasos los damos nosotros, y el empujón lo aceptamos o no en función de nuestras aspiraciones, pero no como salvavidas.

Eso no significa viajar solo. En absoluto. Hay que trabajar la red de contactos, pero no para que nos busquen un asiento cómodo en una empresa fantástica, sino para que puedan estar alerta si encuentran casualmente algo que pueda interesarnos: una oferta de empleo, un curso de formación, alguna actividad de voluntariado,… lo que sea que nos ayude a seguir socialmente activos.

Vivimos en un mundo en el que de mayor o menor manera estamos conectados a infinidad de personas. No podemos pretender en ningún caso volvernos, de repente, autosuficientes. Eso no va a ocurrir.

Si nos hemos planteado irnos al campo, comprar unas gallinas y poner un huerto, pensemos que no será suficiente, porque de alguna manera deberemos conseguir dinero (hay que pagar el agua, la luz, alimentos que no seamos capaces de producir,… ¡y los impuestos no nos los quita nadie!, aunque sólo sea el IBI, porque en una casa querremos vivir). Para conseguir ese dinero necesitaremos interactuar con otros,… se acabo la autosuficiencia y ni siquiera hemos comprado las gallinas.

Por lo tanto, tenemos un terreno de juego que es nuestra sociedad, con unas reglas que son las que impone el mercado de trabajo, y somos un jugador más dentro de una cantidad muy importante de jugadores que buscan equipo. Trabajemos duro para ser el próximo fichaje y no nos centremos en tener al mejor representante.

Y eso sí, procuremos acordarnos de esas situaciones en las que posiblemente hayamos sido nosotros los que hayamos hecho promesas vacías, hayamos dejado sin respuesta mails y rechazado llamadas de teléfono. Que experimentarlo en nuestro propio cuerpo nos ayude a darnos cuenta de que eso no se puede volver a repetir.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo 

¿Soy feliz cuando trabajo?

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Muchos de nosotros en algún momento hemos mencionado ¿mañana debo trabajar, que terrible…?

Hasta deseamos, que ocurra algo para no ir, pero luego tomamos conciencia, como seres responsables y nos decimos… ¡debo trabajar!, sin embargo, siempre me he preguntado ¿Soy feliz cuando trabajo? En este post voy a tratar de explicar lo importante, que es ser feliz en lo que hacemos…

Las personas más felices son más productivas, según Bolger y Schilling (1991) encontraron en algunas de sus investigaciones, que los empleados que poseen emociones negativas, tendían a utilizar tácticas interpersonales conflictivas y provocan reacciones negativas en sus compañeros de trabajo. Además, Cropanzano y Wright (2001), señalan que los empleados menos felices muestran con mayor facilidad conductas defensivas y pesimistas, generando inadecuadas relaciones con sus compañeros de trabajo.

Por el contrario, las personas que se muestran felices, tiende ver con facilidad las situaciones que le pueden proporcionar oportunidades laborales, colaboran con sus compañeros de trabajo y generan mayor confianza en los equipos de trabajo. Según Fredrickson (1998, 2001) sugiere que las emociones positivas funcionan para ampliar, desarrollar las habilidades y los vínculos sociales. Por ejemplo, los individuos con estados de ánimo positivos, son más cooperativos, más colaboradores y menos agresivo (Isen y Baron, 1991) Además, las emociones positivas pueden conducir a un mejor desempeño en el puesto de trabajo, mediante la resolución creativa de los problemas (Estrada et al 1997;. Madjar et al., 2002). Las emociones positivas pueden ayudar a desarrollar la creatividad en el puesto de trabajo, por otro lado, también las personas están más propensas a desarrollar habilidades, según Fredrickson (2001) las emociones positivas podrían predecir la productividad a largo plazo.

A veces el gran error del trabajador, es esperar que la organización le produzca esas sensaciones positivas, pero el responsable de sentir un estado de ánimo positivo depende de ti y de tus elecciones de vida, puedes comenzar preguntándote ¿ahora trabajo en lo que me hace feliz?, cuando trabajamos en lo que nos apasiona, tenemos un estado de ánimo positivo, además sentimos que el tiempo pasa muy rápido y somos capaces de ver cada uno de las situaciones con optimismo. Por otro lado, debemos buscar “sentido a nuestra vida”, requiere de cada uno, un nivel alto de autoconocimiento, para identificar en qué somos bueno, en qué tenemos potencialidad, la idea es descubrir nuestro elemento, para realizar el trabajo que nos apasiona. Recuerda tener una actitud positiva ante la vida, depende de ti….

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

El MOTIVO de las Ventas

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Por: Julia Bremner

En ocasiones llegamos a pensar que ser vendedor significa salir a la calle a ofrecer algún producto o servicio. Lo cierto es que vendemos todo el tiempo, vendemos nuestras ideas, nuestra visión de la vida, incluso nos vendemos para conseguir pareja o trabajo; así que viéndolo desde este punto todos necesitamos saber vender.

 A lo largo de los años se ha comprobado que las personas a la hora de captar la información del mundo lo hacen por medio de canales de comunicación: el visual, el auditivo y el kinestésico, sin embargo tendemos a inclinarnos por uno de estos. Esto resulta de gran valor cuando por medio de la escucha atenta logramos darnos cuenta de cual es el que usa más una persona y con solo unas pocas preguntas podemos dar en el clavo.

 Cuando formulamos preguntas que hagan recordar o imaginar eventos o situaciones obtenemos respuestas que nos revelan cual es el canal preferido por la persona. Por ejemplo este tipo de pregunta:¿como fue la última vez que pasó por X calle?, despliega información valiosa. En el momento de responder pondrá en evidencia cuando se refiera a cosas que vio, a luminosidad o colores que estamos ante una persona que es visual; a sonidos, altos o bajos, a ritmos o a tonos,  en el caso de los auditivos y por último sabremos que recuerda por medio de sensaciones cuando hace alusión a texturas, o a como sintió su cuerpo.

Conocer esto es fundamental a la hora de exponer los beneficios de lo que queremos vender. No es lo mismo hablar de imágenes a alguien que es de tendencia auditiva que a alguien que es más visual. Si bien es cierto que nos van a entender el mensaje el impacto no va a ser el suficiente para que la persona se sienta identificada como para para comprar.

 Otro dato interesante está en que por lo general los vendedores tienden a pensar que la venta en la mayoría de los casos se va a dar por precio, sin tomar en cuenta que hay quienes compran calidad o servicio por encima del costo. ¿Y como sabemos que quiere el comprador? Muy sencillo, la receta es nuevamente preguntar y escuchar. Y en la búsqueda de las preferencias de los clientes es que descubrimos sus MOTIVOS.

Los MOTIVOS de un comprador son la razón por la cuál se da o no la venta. Cuando hablamos de MOTIVOS estamos hablando del significado que tiene para la persona eso que queremos venderle. Por ejemplo si yo vendo productos donde reconozco que el precio no es mi mayor fortaleza y me encuentro frente a un cliente, encontrar los MOTIVOS va a ser el AS bajo la manga. En este caso nos interesaría saber ¿por que es  importante el precio para el o ella?, por ejemplo nos puede responder que para ganar clientela o para que a los clientes les rinda el dinero, a lo que podemos una vez más preguntar ¿por que esto es importante? y llegará la respuesta que nos sirva como puerta de entrada. Las clientes tarde que temprano dicen lo que creen y piensan si les damos la oportunidad de hablar.

Se sabe que las personas compramos con la emoción y luego a eso de manera casi inmediata le damos una razón para justificarlo. Venderle a los MOTIVOS o sea a ese factor emocional que tiene cada compra desde el canal adecuado es tener garantizada la venta.

Julia Bremner

Email: j.bremner@motivo.coach

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Motivación Rutera – “Roundabout”

Por: Dany Murillo

“Roundabout” (“La Rotonda”, aunque popularmente se le conoce como “El Carrusel”) es una canción del grupo inglés de rock progresivo “Yes”, incluida en su cuarto álbum llamado “Fragile” de 1971.

Fue escrita por el cantante Jon Anderson y el guitarrista Steve Howe, y originalmente tenía una duración de 8:29 min, pero en 1972 sacaron una versión editada más corta (3:27 min) para la cara A de un sencillo, siendo la más reconocida pues fue la que se difundió por radio en la mayoría de los países.

Existen otras versiones grabadas en vivo y una con arreglos acústicos del 2003.

Anderson dijo que la letra de la canción se inspira en una larga gira en furgoneta desde el norte de Escocia hasta el norte de Inglaterra, que contó con muchas rotondas congestionadas a lo largo de las montañas y el paisaje del lago.

La letra es un reto a la imaginación y puede tener muchas interpretaciones; su mayor mérito está en complementar con la voz la dinámica y la riqueza musical de la pieza.

Y es que a finales de los 60’s, algunos músicos ingleses decidieron que el Rock debería adquirir estatus de Arte, es decir, trascender los temas triviales y los trillados moldes musicales y buscar formas artísticas donde la ejecución virtuosa, la experimentación, la improvisación y un coqueteo con la música clásica, fueran los elementos dominantes. A este nuevo tipo de Rock se le denominó Rock Progresivo.

Esta pieza es una de las más representativas y exitosas de este género musical, llegando a ocupar el lugar #13 en Billboard y #9 en Canadá, y contiene uno de los solos de teclado de quien es considerado por muchos el mejor tecladista de la historia del rock: Rick Wakeman.

«La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión. Que la música sea el alimento del amor». (Kurt Cobain, Nirvana)

VERSIÓN ORIGINAL DEL ÁLBUM FRAGILE:

https://www.youtube.com/watch?v=-Tdu4uKSZ3M

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Foto: knowyourmeme.com

Dany Murillo
Email: dr.danilomurillo@hotmail.com

 

El éxito desde el esfuerzo

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Diversas causas pueden llevarnos a no poner todo de nuestra parte cuando intentamos lograr ciertas metas. Sin embargo, es en aquellas ocasiones en las que hemos dado el máximo de nosotros mismos cuando el resultado obtenido puede pasar a ser secundario.

En más ocasiones de las que probablemente nos gustaría protagonizamos situaciones en las que debemos afrontar retos de mayor o menor enjundia. A partir de cómo actuemos en esos momentos haremos crecer o disminuir las probabilidades de alcanzar nuestros objetivos.

Es evidente que, a la hora de decidir los pasos que debemos dar cuando nos enfrentamos a escenarios que nos suponen alguna dificultad, intervienen innumerables factores que ayudarán o por el contrario interferirán con nuestro adecuado desempeño.

De esa forma, podemos observar claramente como nuestro estado de ánimo, el grado de agotamiento que suframos, las experiencias vividas en el pasado y cualquier otra circunstancia que rodee o haya rodeado nuestras vidas podrán influir, en mayor o menor medida, en la resolución del nuevo problema que estamos abordando.

Sin embargo, hay un aspecto que marcará de forma determinante el resultado que seamos capaces de obtener: el esfuerzo que estemos dispuestos a hacer para alcanzar ese objetivo.

Y es que, cuando queremos conseguir algo de verdad, y tenemos la predisposición adecuada, que incluye estar convencido de hacer todo lo que esté de nuestra parte para lograrlo, el ratio de éxito crece exponencialmente.

Por el contrario, por muy importante que pueda resultar para nosotros un resultado, incluso teniendo amplia experiencia pasada en solucionar situaciones similares a la que tengamos que solventar en el presente, si no “ponemos toda la carne en el asador”, es bastante probable alcanzar un fantástico “fracaso”.

Resulta curioso ver cómo continuamente podemos leer posts, artículos, e incluso estudios que hablan de diversas formas para mejorar el rendimiento, potenciar nuestras capacidades, aumentar nuestras habilidades,… y por supuesto nunca faltan los “10 consejos”, “7 tips”, “14 formas de”,… sin embargo, es tremendamente complicado encontrar contenido referente a: esfuérzate.

¿De verdad han cambiado tanto las cosas en las últimas décadas? Porque si prestamos un poco de atención, las personas que actualmente están jubiladas no suelen hablar tanto de lo bien que hacían las cosas o de lo mucho que mejoraron la productividad en sus empresas a través de la innovación, como del esfuerzo que ponían por hacer que nadie pudiese encontrar ni una sola objeción a su trabajo.

Es bastante probable que muchos puedan pensar ahora “claro, pero antes no tenían la tecnología que hemos desarrollado posteriormente y que ahora podemos disfrutar”. Pues es cierto, como también lo es que esas personas, en mejores o peores condiciones, han podido llegar a su edad de retiro y jubilarse. Está por ver que las siguientes generaciones podamos hacerlo, por lo que a lo mejor algo se puede aprender de sus actitudes.

Se han visto innumerables casos en los que profesionales talentosos de cualquier ámbito han fracasado a pesar de ser reconocidos por los demás como poseedores de cualidades muy superiores a las de su entorno.

Y también hemos visto lo contrario, trabajadores justitos de capacidad “natural” para conseguir triunfar, pero que lo logran a base de trabajar más duro y por más tiempo que sus competidores.

Lo que no es tan frecuente es que alguien con habilidades innatas obtenga resultados exitosos durante un largo tiempo si no se empeña en intentar mejorar a través de la práctica continua, la evaluación de sus resultados y en definitiva, el dar todo de su parte.

Si a todos se nos han ocurrido ejemplos de personas (en espacios como el deporte, la ciencia, la tecnología, la economía e incluso la política) para cada uno de los casos expuestos en los tres párrafos anteriores, llegaremos a una conclusión: el esfuerzo, cuando es máximo, es un excelente facilitador para alcanzar el triunfo en los objetivos que nos marquemos.

Con trabajo abundante podremos conseguir mejorar destrezas que tenemos escasas, adquirir habilidades de las que carecemos y aprovechar de manera absoluta nuestras principales fortalezas. Por lo tanto, si la capacidad de sacrificio es el factor que nos diferencia de todos aquellos que compiten con nosotros, les llevaremos una ventaja significativa desde el inicio.

Pero existe una razón más para esforzarse, y es que, en caso de no conseguir los resultados esperados, el estado mental en el que quedamos es significativamente distinto:

  • Cuando no conseguimos algo y nos queda la sensación de no haber puesto todo nuestro empeño, podemos tener una gran sensación de fracaso, al saber que habríamos tenido más opciones aplicando un mayor compromiso.
  • Sin embargo, si hemos puesto todo lo que podíamos para llegar a la meta que nos hemos fijado, pero aún así no se logra, a pesar de lo frustrante que seguramente resultará, tendremos siempre la posibilidad de defender nuestro ego a partir del hecho de que a quien da todo lo que tiene no se le puede pedir más.

Puede parecer a priori que es mejor encontrarse en el primer caso, dado que simplemente con aumentar la dosis de esfuerzo podría ser suficiente para superar un mal resultado, pero no nos engañemos: si creemos que hemos actuado al límite de nuestro nivel, podemos decidir continuar desarrollando nuestras capacidades, en definitiva, poner el foco de nuestro esfuerzo en mejorar nuestras capacidades para posteriormente hacer un nuevo intento de lograr el objetivo. Sin embargo, cuando uno se acostumbra a no “cansarse” en el intento,… esa mala costumbre se convierte en una rutina muy difícil de enderezar.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

Motivación rutera – Brandy (You’re a fine girl)

Por: Dany Murillo

“Brandy (You’re a fine girl)” (Brandy, eres una buena chica) es una canción del grupo “Looking Glass”, incluida en su álbum debut homónimo de 1972.

Fue escrita por el líder de la banda, el vocalista y guitarrista Elliot Lurie, siendo este su mayor éxito.

La letra habla de Brandy, una camarera de una ciudad portuaria occidental que sirve a un centenar de barcos por día. Los marineros le dicen que es una buena chica, que sería una buena esposa.

Brandy se enamora de uno de ellos que le regala una fina cadena de plata del Norte de España, con un medallón que lleva su nombre. Ella miraba sus ojos cuando contaba sus historias de marinero y sentía el océano. Al final, Brandy queda enamorada de “un hombre que no está cerca”, porque ningún puerto era su hogar, recordando sus palabras: “Brandy eres una buena chica, pero mi vida y mi amor es el mar.”

Existe un mito urbano que dice que la historia de esta canción está basada en “Mary Ellis” (1750 – 1828), una solterona que vivió en New Brunswick, New Jersey, y que fue seducida por el capitán de un barco que le prometió volver para casarse con ella, pero nunca regresó, y ella iba todos los días al puerto, a un lugar donde hoy en día está su tumba, a buscar el barco de aquel marino; aunque el autor de la canción niega que esto sea cierto.

El grupo grabó siete veces esta pieza hasta que les saliera bien, y el nombre “Brandy” viene de “Randy”, una ex-novia de Elliot del colegio.

Fue lanzada como el lado B de un sencillo, y fue un Disc Jockey de Washington D.F. el que comenzó a promocionarla y la tomó como una causa personal, haciéndola famosa.

Este tema llegó al #1 en Billboard y en Canadá, y ha salido en múltiples películas como: “Los Ángeles de Charlie”, “Los Simpson” y “Guardianes de la Galaxia 2”.

Hay quienes entregan su dignidad y su orgullo, y dan su afecto a personas que por un tiempo las pueden tratar bien y hablarles bonito, pero que no están dispuestas a comprometerse, ni a dar amor verdadero. Se embarcan con marinos que andan de puerto en puerto buscando solo su propia satisfacción.

VIDEO DEL GRUPO LOOKING GLASS:

Dany Murillo
Email: dr.danilomurillo@hotmail.com

Amargarse la vida con ideas irracionales: Ejemplos reales

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Hace un tiempo asistí a un taller de autoestima organizado por la entidad en la que colaboraba como voluntaria. Uno de los días estuvimos hablando de las “ideas irracionales”.

 

Son esos pensamientos, conscientes o no, los que pueden llegar a convertir nuestra vida en un auténtico fracaso. Sí, he dicho conscientes o no. Porque la mayoría de pensamientos son completamente inconscientes. Están tan arraigados en nosotros que directamente ni los “oímos” en nuestra cabeza. Por eso muchas veces creemos que nuestros fracasos son fruto del azar, de las circunstancias o de otras personas, como dije al principio.

Como decía, uno de los días estuvimos analizando esas “ideas irracionales”. Al final de la sesión teníamos que comunicar al resto qué conclusiones sacábamos de la sesión, y la mía fue que la mayoría de las veces nos ahogamos en un vaso de agua. Situaciones que podrían ser tremendamente sencillas simplemente pensando sobre ellas de forma diferente, las transformamos en complicadísimas y muy dañinas para nosotros.

Uno de los asistentes al taller era Javier, un chico muy agradable que tenía un grave problema de “exceso de responsabilidad” por su familia. Su creencia irracional consistía en pensar que tenía la obligación de procurar que sus padres y su hermana estuvieran bien y no sufrieran por nada. Creía que si no estaba pendiente de ellos, les iba a pasar algo malo. Y claro, su familia acabó creyéndoselo también. La dependencia que se ha creado entre ellos a lo largo de los años estaba ahogando sobremanera a Javier. Necesitaría tomar distancia de su familia para dejar de padecer tanto, pero de momento era incapaz, porque una y otra vez, ese pensamiento recurrente de que debía estar por ellos no le abandonaba. Llegaba a sufrir tremendos dolores de estómago que le hacen vomitar y estar tirado en la cama durante varios días cuando alguien de su familia le hacía sentir culpable por algo que había dejado de hacer por ellos en un momento dado. Una sola creencia irracional le estaba paralizando y le estaba afectando en muchos otros aspectos de su vida, como la pareja o el trabajo, por ejemplo.

Otro caso era el de Erika. Encantadora mujer que vive con su madre, con su abuela y con su hija, que tiene parálisis cerebral. Erika fuera de su casa es una mujer de carácter alegre, segura de sí misma, optimista… Pero en cuanto entra por la puerta se vuelve arisca e insegura. Tiene grandes discusiones con su abuela, quien no parece comprender que Erika necesite tener un espacio para sí misma aparte de su familia. La abuela sabe cómo hacerla sentir culpable y que renuncie a hacer cosas fuera de casa para “no tener que oír el discurso de su abuela”. Y por tanto la abuela siempre se sale con la suya. sabe que Erika se dirá a sí misma que es mala si se va por ahí y deja a su hija “sola”, cuando en realidad la niña puede estar perfectamente sin su madre un rato, teniendo en cuenta que en la casa también están las otras dos mujeres. ¿Qué pasaría si Erika dejara de escuchar a su abuela y se fuera al gimnasio todas las tardes, o saliera un rato el sábado por la noche con sus amigas? Ella sabe que no pasaría absolutamente nada malo con su hija, y así nos lo comunicó en el grupo. Pero le afecta tanto el sentimiento de culpabilidad por lo que se dice a sí misma a causa de su abuela que no sale nunca. Y eso la hace sentirse a disgusto cuando llega a casa.

Cambiar el chip y empezar a pensar de forma racional frente a las situaciones difíciles, es bastante complicado cuando llevas años y años pensando de forma irracional. Pero no es imposible. Lo primero que hay que hacer es comenzar por probar a “hacer como si” ya pensáramos de forma diferente e imaginarnos qué es lo que podría pasar. ¿Qué es lo peor que me podría pasar o que les podría pasar a los demás si hiciera esto de esta forma en lugar de esta otra? Las respuestas pueden sorprendernos enormemente. Luego se trata de empezar a hacer cosas diferentes poco a poco. Erika o Javier no se van a atrever a actuar de forma radical de un día para otro. No están preparados y acabarían sintiéndose mal de nuevo. Pero planteándose como objetivo pequeños cambios, al final se habrá dado por sí solo el “gran cambio”. El definitivo que les haga sentir por fin, bien consigo mismos y por tanto exitosos frente a la situación.

Una persona exitosa es la que se dice a sí misma cosas que la alientan a cada momento para lograr sus objetivos, y no permite que nada ni nadie le paralice. Y no por eso es egoísta o “mala gente”.

Mi primera recomendación es que comiences a hacer conscientes todas aquellas ideas irracionales que te hacen actuar  de una forma que no te beneficia y te hace sentir mal. Verbalízalas poniéndolas por escrito. Y a continuación hazte la pregunta: ¿Qué pasaría si actuara de forma diferente?

Yo misma he tenido que vencer mis propias ideas irracionales antes de publicar este post. Me he dicho mil veces que mejor retrasar la publicación de lo que escribía. Hasta que no estuviese “perfecto” mejor no enseñárselo a nadie, porque “van a pensar que digo tonterías”, o que “lo que digo ya lo ha dicho mucha gente antes que yo y se van a aburrir”. Hasta que he puesto en práctica lo de cambiar el chip. Me he preguntado a mí misma qué es lo peor que puede pasar si no gusta lo que escribo. Y me he respondido que al menos seré consciente de ello y seguro que algún aprendizaje saco de las críticas que reciba. Mejor fracasar e ir aprendiendo de los errores que cometa, que ni siquiera intentarlo. Así que aquí estoy.

Me encantaría que me contaras el resultado del ejercicio que te he planteado antes. Además de servirte a ti, puede servir para que otras personas se animen a realizarlo y cambie un poquito sus vidas a mejor. 

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

¿El fracaso es un proceso de aprendizaje?

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Hace día me escribieron para sugerirme un tema  o que respondiera esta pregunta ¿El fracaso es un proceso de  aprendizaje?, por  lo tanto intentaré responderla.

El fracaso proviene del verbo fracasar. Éste, a su vez, hace referencia a la frustración  (cuando se malogra una pretensión o un proyecto) y al resultado adverso  en un negocio. En concreto se considera que dicho término emana del vocablo italiano fracassare que puede traducirse como “estrellarse” o “romperse”.

Un fracaso es, por lo tanto, un suceso lastimoso, inopinado y funesto, según describe el diccionario de la Real Academia Española (RAE). Por otra parte, el concepto permite nombrar a la caída o ruina de algo con estrépito y rompimiento.

Actualmente en la sociedad actual, el estimulo permanente de la competitividad genera que el fracaso sea visto como un estigma. Los “ganadores” son encumbrados e idolatrados, mientras que los “perdedores” son mal vistos y obligados a pagar por sus fracasos. Hay sociedades que desde niños se le enseña que deben ser los mejores, para obtener el ingreso en un determinado colegio, ya que esto, le permitirá tener en el futuro un buen puesto de trabajo y reconocimiento, el hecho que fracase no es contemplado, porque será una tragedia familiar.

Pareciera que la sociedad no está acostumbrada o preparada a no llegar a la meta, en el primer intento, sin embargo, cometer errores o fracasar deber ser visto como un acontecimiento normal en el ser humano, ya que esto te permitirá aprender y mejorar las estrategias para obtener  lo deseado, tales como: crear una empresa, ingresar en puesto de trabajo, realizar una presentación con éxitos. etc.

Según Charles Dickens, cada fracaso nos enseña algo que necesitamos aprender, por lo tanto, el fracaso o las metas no cumplidas deben ser vista como grandes oportunidades para aprender y mejorar las estrategias, para lograr las metas ante no logradas.

El fracaso tiene la virtud de hacer templar el espíritu. De enseñar a volverse a poner de pie e insistir. A aprender a encontrar otras maneras de avanzar.  Y comprender que lo más importante no sería lograrlo sino moverse en la dirección correcta. Uno nunca podría elegir las cosas que le pasarían en la vida, pero siempre podría elegir la actitud frente a ellas.

Por otro lado, se trata en definitiva de analizar cada error, obtener conclusiones y modificar la estrategia en base a ellas. Este aprendizaje se fundamenta en la experiencia propia y en él se acepta el fracaso como algo inevitable, facilitando el desarrollo de habilidades que permiten adaptarse a los problemas que surgen a diario y ayudando a superar la parálisis que genera tanto perfeccionismo.

Por lo tanto, el fracaso es algo inevitable, pero si puedes elegir la actitud que debes tener ante ella, lo recomendable es verla como una gran oportunidad de aprendizaje y seguir en la misma dirección afinando cada día las estrategias, para lograr la meta planteada.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

Motivación rutera – “Hotel California”

Por: Dany Murillo

“Hotel California” es una canción de la banda de country y pop rock “The Eagles”, incluida en su álbum homónimo de 1976.

Fue escrita por Don Felder (la música), Don Henley y Glenn Frey (la letra), y fue lanzada como sencillo en febrero de 1977, a pesar de ser una canción muy larga (casi 6 min y medio) y que para ese entonces las estaciones de radio solo programaban temas de 3 a 3,5 minutos. Además tiene una introducción de unos 30 segundos, y tiene un extenso final con un destacado solo de 2 guitarras (Felder y Joe Walsh) que parecen contestarse una a la otra.

La letra de la canción ha despertado un gran número de interpretaciones entre los fans y los críticos, y entre estas están: 1- que es una canción “satánica” y que hace alusión a un lugar muy parecido al infierno, o a una secta satánica fundada en los 60’s en San Francisco, California; 2- que alude a la estancia de un paciente en un hospital psiquiátrico que quedaba entre Los Ángeles y Santa Bárbara, al cual llamaban precisamente Hotel California; 3- que el Hotel California es una clínica de rehabilitación para drogadictos que se recuperaban de sus adicciones; 4- para otros el significado real de la canción sólo alude al espíritu de exceso y decadencia que caracterizó a los lejanos años 70’s, década donde vivió su época de oro el denominado rock clásico.

El mismo Henley, quien escribió la mayor parte de la letra, negó de plano que la canción aludiera al satanismo, pues según dijo: “en realidad capturaba el espíritu decadente de la época, un tiempo de grandes excesos en este país y en el negocio de la música en particular”.

El guitarrista Glenn Frey, en tanto, especificó que la canción hablaba de la adicción a la cocaína, un metafórico “hotel” del que es imposible escapar una vez que se ha entrado en él: “La canción ‘Hotel California’ habla en contra del exceso de cocaína. Nosotros no siempre hemos hecho las cosas con moderación, pero nos estábamos imaginando cómo te quemas lentamente, en el largo plazo, por el uso de drogas”.

Y con respecto al supuesto “mensaje satánico” que se puede escuchar si el tema se reproduce al revés, el segundo bajista de los Eagles, Timothy B. Schmit, afirmó que: “lo único que pasa si pones el disco al revés es que se va a rayar. No hay nada de eso en ese disco”.

Existe un Hotel California en un lugar llamado “Todos Santos” en Baja California, fundado en los años 50’s, pero Henley ha negado que ese sea el lugar o que ellos hayan estado ahí. La cubierta del álbum corresponde a una fotografía del Beverly Hills Hotel, también conocido como el “Pink Palace”.

La canción llegó a la cima del Hot 100 de Billboard y a los 3 meses fue certificada disco de oro por vender más de un millón de copias, y en el 2009 fue certificada disco de platino por vender más de un millón de copias digitales.

Los Eagles ganaron el Grammy al mejor disco del año en 1978, y la revista Rolling Stones la incluyó entre las mejores 500 canciones de todos los tiempos.

Este tema está también en el Salón de la Fama del Rock como una de “las 500 canciones que formaron el Rock and Roll”.

Las drogas, el alcohol, el sexo desenfrenado, el juego y todos los otros vicios pueden llevarte a un lugar, que inicialmente te hacen parecer que estás en el cielo, pero que luego te conducen a un infierno del cuál es difícil escapar, y si lo logras, siempre te van a dejar cicatrices imposibles de borrar.

VIDEO CON SUBTÍTULOS EN ESPAÑOL: https://www.youtube.com/watch?v=BOw42Eg5z-Q 

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Dany Murillo
Email: dr.danilomurillo@hotmail.com

Comprométete con tus metas

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Por: Julia Bremner

Mucho tiempo valioso puede pasar entre vernos en la necesidad de actuar y realmente hacerlo. Y, ¿por qué si sabemos que lo necesitamos nos cuesta tanto comprometernos? La respuesta puede resumirse en una palabra: Desconexión.

 Nos encontramos desconectados de nuestras metas, vivimos en el resultado de nuestras decisiones diarias que ya se han convertido en hábitos  y cuando sentimos “el llamado” de hacer algo diferente, muchas veces las personas solo tenemos claro lo que queremos cambiar, más no lo que significaría realmente ese cambio.

 Si pensar en lo que quieres cambiar resulta ser tu motor, ¡EN HORA BUENA! Te mueves gracias a eso, ¡pero te mueves! que es lo que al final deseamos. Pero si eso no es lo suficientemente poderoso como para comprometerse a hacer lo que haya que hacer, entonces, estamos en problemas.

Cuando hablo de estar desconectados de la meta, hablo de no haber tomado conciencia del por qué es importante para mi alcanzar eso y que sería lo importante de eso que es importante. Y aunque parece un trabalenguas ahí se encuentra escondido nuestro MOTIVO.

 Definitivamente no es lo mismo saber que mi salud física o financiera está quebrantada a estar conectado con el amor que siento por mi familia y como al yo estar bien me permitiría disfrutar más tiempo con ellos, tener una mejor calidad de vida e inclusive como en este caso, mi estado financiero podría impactarlos a ellos también. Desde la óptica del amor y la plenitud, ¿que nos hace sentir la idea de alcanzar una meta en salud? acaso sería importante para nosotros encontrar la vía para ofrecerles a ellos todo eso. Estoy segura que la respuesta es SI.

 Nuestras metas deben ser NUESTRAS, necesitamos que tenga sentido para nosotros el alcanzarlas y al imaginar su efecto positivo estas muevan cada una de nuestras fibras, de manera que los pasos para alcanzarlo sean trampolines y no obstáculos entre lo que deseo y yo.

Si lo necesitamos y el alcanzarlo depende de nosotros, sería buena idea conectarnos con la razón por el cuál esa meta es realmente importante. Es imposible no comprometerse cuando amas tu MOTIVO. Atrévete a descubrirlo.

Julia Bremner

Email: j.bremner@motivo.coach

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